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Published junio 18, 2020 by Anonymous with 0 comment

Como sobrellevar la pandemia y cuidar tu salud mental durante el Covid-19





Las pandemias pueden ser estresantes
La pandemia de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) puede resultar estresante para las personas. El temor y la ansiedad con respecto a una nueva enfermedad y lo que podría suceder pueden resultar abrumadores y generar emociones fuertes tanto en adultos como en niños. Las medidas de salud pública, como el distanciamiento social, pueden hacer que las personas se sientan aisladas y en soledad y es posible que aumente el estrés y la ansiedad. Sin embargo, estas medidas son necesarias para reducir la propagación del COVID-19. Lidiar con el estrés de manera saludable lo fortalecerá a usted y fortalecerá a sus seres queridos y su comunidad.



El estrés durante el brote de una enfermedad infecciosa puede en ciertos casos incluir reacciones como:

Temor y preocupación por su salud y la salud de sus seres queridos, su situación financiera o laboral, o la pérdida de servicios de apoyo de los que depende.
Cambios en los patrones de sueño o alimentación.
Dificultades para dormir o concentrarse.
Agravamiento de problemas de salud crónicos.
Agravamiento de problemas de salud mental.
Mayor consumo de tabaco y/o alcohol y otras sustancias..
Cada uno reacciona de manera distinta a las situaciones de estrés
La manera en que responde a la pandemia del COVID-19 puede depender de sus antecedentes, el apoyo social de familiares y amigos, su situación financiera, sus antecedentes emocionales y de salud, la comunidad en la que vive y muchos otros factores. Los cambios que pueden suceder debido a la pandemia del COVID-19 y la manera en que intentamos controlar la propagación del virus pueden afectarnos a todos.

Las personas que pueden responder con mayor intensidad al estrés de una crisis incluyen:

Personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 (por ejemplo, personas mayores y personas con afecciones subyacentes).
Niños y adolescentes.
Personas encargadas de los cuidados de familiares o seres queridos.
Trabajadores en la primera línea, como proveedores de atención médica y personal de respuesta a emergencias, vendedores minoristas, entre otros.
Trabajadores esenciales dedicados a la industria de alimentos.
Personas con enfermedades mentales prexistentes.
Personas que consumen sustancias o tienen un trastorno por abuso de sustancias.
Personas que perdieron sus trabajos, les redujeron la jornada laboral o tuvieron otros cambios importantes en sus empleos.
Personas con discapacidades o un retraso en el desarrollo.
Personas en aislamiento social, incluidas aquellas que viven solas y en áreas rurales o fronterizas.
Personas en ciertos grupos de minorías raciales y étnicas.
Personas que no tienen acceso a información en su lengua principal.
Personas sin hogar.
Personas que viven en entornos de concentración de personas (grupales).
Cuídese y cuide a su comunidad
Encargarse de los cuidados de familiares y amigos puede ser liberador del estrés, pero hay que mantener un equilibrio y no debería olvidarse de cuidar de sí mismo. Ayudar a otras personas a sobrellevar el estrés, como brindar apoyo social, también puede contribuir a fortalecer su comunidad. En tiempos de mayor distanciamiento social, las personas pueden seguir manteniendo contactos sociales y cuidar de su salud mental. Las comunicaciones virtuales (llamadas telefónicas o videoconferencias) pueden ayudarlo a usted y ayudar a sus seres queridos a sentirse menos solos y aislados.

Alternativas saludables para sobrellevar el estrés

Sepa qué hacer si se siente enfermo y le preocupa el COVID-19. Contacte a un profesional de la salud antes de automedicarse para tratar el COVID-19.
Sepa dónde y cómo acceder a un tratamiento y a otros recursos y servicios de apoyo, como consejería o terapia (presencial o a través de los servicios de telesalud).
Cuide su salud emocional. El hecho de cuidar su salud emocional lo ayudará a pensar con claridad y reaccionar ante la necesidad urgente de protegerse y proteger a su familia.
Tómese descansos y deje de mirar, leer o escuchar las noticias. Esto incluye redes sociales. Escuchar hablar de la pandemia reiteradamente puede afectarlo.
Cuide su cuerpo.
Haga respiraciones profundas, ejercicios de estiramiento o meditaciónícono de sitio externo.
Trate de comer alimentos saludables y comidas bien balanceadas.
Haga ejercicio regular.
Duerma bien.
Evite el consumo excesivo de alcohol y las drogasícono de sitio externo.
Hágase un tiempo para relajarse. Trate de hacer otras actividades que disfrute.
Comuníquese con otras personas. Hable con las personas en quienes confía sobre sus preocupaciones y cómo se está sintiendo.
Conéctese con sus organizaciones comunitarias y de fe. Si bien se han implementado medidas de distanciamiento social, considere conectarse en línea, a través de medios sociales, por teléfono o correo postal.
Conozca los datos para ayudar a reducir el estrés
Estar informado acerca del COVID-19 y detener la propagación de rumores puede ayudar a reducir el estrés y el estigma. Entender el riesgo para usted y sus seres queridos puede ayudarlo a conectarse con los demás y lograr que un brote resulte menos estresante.

Cuide su salud mental
La salud mental es una parte importante del bienestar y la salud en general. Nos afecta en la manera de pensar, sentir y actuar. También afecta la manera en que manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones durante una emergencia.

Las personas con problemas de salud mental prexistentes o trastornos por consumo de sustancias pueden ser especialmente vulnerables en una emergencia. Las afecciones de salud mental (como depresión, ansiedad, trastorno bipolar o esquizofrenia) afectan la manera de pensar, sentir y comportarse de una persona de manera tal que influye sobre su capacidad para relacionarse y desempeñarse a diario. Estas afecciones pueden ser situacionales (corto plazo) o crónicas (largo plazo). Las personas con problemas de salud mental preexistentes deben continuar con el tratamiento y estar atentas a la aparición de síntomas nuevos o al agravamiento de sus síntomas. Si cree que tiene nuevos síntomas o se agravaron sus síntomas, llame a su proveedor de atención médica.

Llame a su proveedor de atención médica si siente que el estrés interfiere con sus actividades diarias por varios días seguidos. Los recursos gratuitos y confidenciales también pueden ser útiles para que usted y sus seres queridos puedan conectarse con un consejero capacitado y experto de su área.

Suicidio

Las diferentes experiencias de vida inciden en el riesgo de suicidio de una persona. Por ejemplo, el riesgo de suicidio es mayor entre las personas que han sido víctimas de violencia, como abuso infantil, acoso escolar o abuso sexual. Se sabe que las sensaciones de aislamiento, depresión, ansiedad y otros problemas financieros o emocionales aumentan el riesgo de suicidio. Hay más probabilidades de que las personas experimenten estos sentimientos durante una crisis como una pandemia.

No obstante, hay maneras de evitar los pensamientos y comportamientos suicidas. Por ejemplo, el apoyo familiar y de la comunidad, estar conectado y tener acceso a consejería o terapia virtual o presencial pueden contrarrestar los pensamientos y comportamientos suicidas, especialmente durante una crisis como la pandemia del COVID-19.

Obtenga más información acerca del trabajo de los CDC para la prevención de suicidios.

Recuperación del COVID-19 o fin del aislamiento en el hogar
Puede resultar estresante el hecho de que lo aíslen del resto de las personas si ha estado expuesto al COVID-19. Cada persona puede sentirse de diferentes manera una vez que finaliza el periodo de aislamiento en el hogar.

Las reacciones emocionales pueden incluir:

Sentimientos encontrados, incluida la sensación de alivio.
Temor y preocupación por su salud y la salud de sus seres queridos.
Estrés a raíz de la experiencia de tener COVID-19 y monitorearse o ser monitoreado por otros.
Tristeza, enojo o frustración porque sus amigos o sus seres queridos tienen temor de contraer la enfermedad por tener contacto con usted, aun cuando se haya determinado que usted puede estar rodeado de personas.
Culpa por no poder desempeñar sus tareas habituales o sus obligaciones parentales mientras está infectado por el COVID-19.
Preocupación ante la posibilidad de volver a infectarse o enfermarse nuevamente aunque ya haya tenido COVID-19.
Otros cambios en la salud emocional o mental.
Los niños también pueden sentirse molestos o tener otras emociones fuertes si ellos, o alguien que conocen, tienen COVID-19, incluso si ahora están mejor y pueden estar rodeados de personas.

La advertencia de los psicólogos sobre el confinamiento: "Hay que proteger la mente para que no derive en ansiedad o depresión"

Las estrictas medidas que se han adoptado en el mundo  para prevenir la expansión del coronavirus han hecho que se ponga de relieve en los últimos días la importancia que tiene el equilibrio emocional, especialmente en un periodo de incertidumbre como este al que se suman el miedo al contagio y un confinamiento que podría prolongarse.

Esta situación, aseguran los expertos, puede ser perjudicial para quienes ya tuvieran algún tipo de patología o de trastorno psicológico, pero también puede afectar a muchas personas que hasta el momento gozaban de una buena salud mental, si no toman medidas para prevenirlo.

“Los síntomas de la depresión son, entre otros, dificultad para conciliar el sueño, falta de energía y concentración, sentimiento de inutilidad… Y con lo que estamos viviendo es fácil que entremos en ese tipo de ideas y sensaciones. Por eso es importante mantenerse activo y motivado de dentro hacia afuera, y tomar medidas para proteger la mente y que los síntomas no deriven en ansiedad o depresión”, explica la psicóloga Raquel Errazquin.

Un miedo social "nuevo y racional"
En cuanto al extendido temor a contagiarnos o a contagiar a nuestros seres queridos, Errazquin puntualiza que es un miedo tan nuevo como “racional”.

“Recomiendo no hacer como que no pasa nada, porque sí pasa. Es un miedo consciente que implica una responsabilidad individual y que es un motor de cambio. Se trata de poner medidas para sobrellevarlo y comprender que la incertidumbre que sentimos se hace por un bien mayor”, precisa la psicóloga.

Esa es, a su juicio, la clave para que personas sin problemas previos de salud mental puedan sobrellevar esta circunstancia tan imprevista: asumir que estamos haciendo “algo por nosotros y por los demás”.

También es conveniente hacer caso de otras recomendaciones como levantarse temprano -domir más de la cuenta, dice, no conviene en estos casos-, tener una rutina de ejercicio físico e informarse con moderación.

“A mis pacientes les recomiendo al menos dejar el móvil de lado varias horas al día de forma pautada. También técnicas de meditación o relajación. Hay que establecer tratados de paz con uno mismo, tener paciencia y empatía”, añade Errazquín, que incide también en la importancia de sacar provecho de la tecnología para no dejar de lado las relaciones sociales.

En su opinión, esta crisis “brinda a la sociedad una gran oportunidad”, la de crecer emocionalmente y haber aprendido sobre más sobre uno mismo.

Podrían acentuarse los síntomas de ansiedad, estrés o pensamiento obsesivo
También lo cree la psicóloga Marisol Uceda, especializada en intervención en crisis, catástrofes y emergencias, que en estos días ha tenido que dar pautas concretas a algunos pacientes para que aprendan a tener precaución “sin cruzar la línea del pánico”.

En el caso de los pacientes que antes de que se decretara el estado de alarma ya estaban acudiendo a terapia por algún tipo de trastorno o enfermedad relacionada con su salud mental, es aún más importante que se tomen las medidas oportunas.

“Si su enfermedad está asociada con sintomatología de ansiedad, pensamiento obsesivo o estrés, hay más probabilidad que se acentúe. Es conveniente no suspender las terapias”, advierte la psicóloga, que en estos días está realizando parte del seguimiento de pacientes por internet.

No a todas las personas les afecta de manera grave esta situación, precisa, pero sí considera que en muchas se está dando un aumento de la sintomatología ansiosa, explica, un malestar que no tiene por qué llegar a ser patológico y que se debe en gran medida a la obligación de permanecer en casa.

Cuidar la salud mental es crucial en estos días
“El problema es que también se agrava la sintomatología en gente con miedos y con pensamiento catastrofista y les va a resultar más difícil ponerle tope al miedo. El hecho de que haya que tomar precauciones hay gente que lo percibe como una catástrofe mucho mayor de lo que es la realidad”, añade Uceda, convencida de que la manera en que afecte la situación a muchas personas va a depender, en parte, de sus recursos personales y de su tejido social.

No es lo mismo permanecer confinado a solas que acompañado de la familia, recuerda, pero cree que las redes sociales y el teléfono están siendo una herramienta muy práctica, siempre que se evite, insiste también, "el estar permanentemente conectado a la información”.

“La sensación de claustrofobia que dice tener mucha gente es de algún modo ansiedad porque tenemos una prohibición. Las personas en estos días van a tener que enfrentarse a sus propios miedos y a estar con ellas mismas porque no hay vía de escape”, subraya.

Por eso pide, al igual que Errazquín, que mientras dure el confinamiento no solo se preste atención y se cuide la salud física, sino también la mental.
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